Premios y estímulos para los niños que empiezan en el ajedrez

Desafortunadamente, en los últimos años, la tendencia de este país (México), como de otros en Latino América, ha sido que los chicos que empiezan a jugar ajedrez tengan reconocimientos, medallas y premios a granel, es decir, se busca que ningún niño se quede sin premio, porque se trata de motivar, pero esta actitud -en el fondo- no colabora a hacer mejores ajedrecistas. Me explico.

Hoy en día hay muchos torneos en donde participan niños, sub 8, sub 10, sub 12, etcétera. Y en muchos casos -si la competencia está organizada por la Federación mexicana de ajedrez- el premio al mejor de cada categoría es ir a jugar un torneo internacional (en su respectiva categoría, desde luego), fuera de nuestras fronteras. Y evidentemente en cada categoría de dicho torneo habrá un ganador, el cual irá a jugar a algún país y competir con otros niños de su edad. Todo parece bien, pero la realidad es que el ajedrez infantil y juvenil, fuera de las honrosas excepciones de siempre, es bastante malo en comparación con lo que pasa en otros países. Que un niño de sub 10 -con un rating de 1600- vaya a jugar un torneo panamericano es mandarlo al matadero, porque ni está preparado, ni tiene el suficiente trabajo hecho en ajedrez, y lo único que va a lograr es frustrarlo.

Pero me puedo remitir a las pruebas: a aquellos jovencitos y niños que hace unos años fueron a Grecia y a España a jugar y que en general (salvo las clásicas excepciones), quedaron en los últimos lugares. En Grecia, en sub18, nuestros representantes terminaron incluso jugando entre ellos en las últimas mesas y sí, hay que decir que en esa categoría ya había jugadores que eran grandes maestros y maestros internacional, y no eran pocos.

Y lo que ocurre es que todos los padres de familia quieren ver triunfar a sus hijos, y entonces, un premio como ir a un torneo al extranjero los hace sentir que tienen al siguiente Carlsen en su familia y la verdad es que no es así. La mayoría de los ajedrecistas niños y jóvenes tienen mucho camino por recorrer, pero los padres son engañados cuando sus vástagos traen medallas en las Olimpiadas nacionales, aunque el nivel real de la competencia sea paupérrimo.

Pondré otro ejemplo: próximamente irá un contingente de niños y jóvenes a un torneo Panamericano de ajedrez, que se llevará a cabo en Costa Rica. La Fenamac ha contratado al MI Huertas para que dé un entrenamiento de dos días a los chicos. La realidad es que esto es como querer preparar el examen final un par de días antes. No sirve de nada. La manera en como se mejora es a través de un trabajo de relativamente largo plazo. Dos días, dos semanas o dos meses no harán realmente diferencias. Pregúntense, por ejemplo, cuántas niñas tienen rating arriba de 2000 puntos. Respuesta: son escasas. Y ocurre que en otros países hay más apoyo, más tradición, más trabajo hecho. Y entonces los resultados de la delegación mexicana no pueden ser muy halagadores realmente, y que conste, es un Panamericano, cosa que hace incluso la posibilidad de medallas algo mucho más sencillo.

Mi punto es pues que hay que parar esta locura de que los niños deben recibir como premios estos viajes. Mejor que se les dé información o acaso un entrenador de mediano o largo plazo. Tal vez se pudiesen contratar algunos entrenadores con esas enormes sumas que se gastan en tantos viajes que a la larga no ayudan ni siquiera a foguear a estos niños porque cuando la diferencia de nivel es mucho, no hay fogueo, no hay nada.

Me parece que es muy bueno que haya más torneos infantiles y juveniles. México adolece de falta de una gran camada de jugadores que empiecen a sustituir a los jugadores que ya deberían empezar a ver a las nuevas generaciones con empuje, con ganas de luchar y de hacerse de los puestos importantes en el ajedrez mexicano.

Y sí, las comparaciones son siempre odiosas, pero observen a un país con muchos menos recursos que nosotros, Cuba, y cuenten la cantidad de jugadores titulados y de jóvenes talentos. Es impresionante.

Por todo lo anterior, creo que es el momento de tomar en serio la posibilidad de crear un plan de mediano y largo plazo y no dar estos bomberazos o hacernos creer que tenemos muchísimos talentos porque ganan decenas de medallas y premios en las competencias locales.

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