Ajedrez, mercadotecnia y mentiras

 

Hoy en día la red Internet es cotidiana a mucha gente y la cantidad de información disponible es casi abrumadora. Por ejemplo, en lo que se refiere al ajedrez tenemos un sinfín de libros, discos compactos, DVDs de aperturas o defensas, temas estratégicos y tácticos, etcétera. Vamos, que hay una miríada de información que nos hace muy difícil tomar la decisión de qué estudiar, qué leer, a qué prestar atención.

En estos momentos tecnológicos hacer videos de ajedrez resulta mucho más sencillo que en otros tiempos. Hoy tenemos muchas herramientas para grabar, para editar videos, para añadir letreros en los mismos, tableros de ajedrez inclusive con las posiciones que nos interesen y así, han salido casi de la nada métodos infalibres por Irina Krush (campeona estadounidense), por el GM Le Quang (de Vietnam, pero residente en los Estados Unidos), de la GM Susan Polgar e inclusive del GM Daniel Naroditsky. Todos prometen beneficios inmediatos a los que vean sus videos.

Y estas promesas están sustentadas en un número enorme de aficionados que pretenden creer que el avance ajedrecístico se da de un día para otro. La realidad es que el avance en ajedrez es penosamente lento y se requiere de mucho tiempo para pasar de una categoría a otra. Por ejemplo, un jugador de tercera fuerza puede, si trabaja en su ajedrez, llegar a jugar con soltura en segunda fuerza. Un esfuerzo más fuerte podrá llevarlo a jugar con relativo éxito en la primera fuerza pero de ahí a brincar a ser un maestro titulado y luchar contra los grandes maestros, hay un lago camino que puede ser de años de trabajo.

Y sí, estamos acostumbrados a esta “instantaneidad” –valga el término– en que vivimos. Tenemos café instantáneo, por ejemplo, o bien, repetición instantánea en nuestro deporte favorito, o bien, medicinas que tardan en hacer sus efectos segundos, etcétera. Nada en este mundo superficial lleva tiempo y eso por supuesto, se descarta siempre. Pero en ajedrez no es así. Ningún método, ninguna publicidad, nos enseñará los trucos de la defensa Caro-Kann, o nos enseñará un método ganador como el de Narodistky. Claramente debemos estudiar todos los días, muchas horas acaso, si queremos ver mejoras que además, se verán en un par de años si bien nos va. No existe, a menos que uno sea un talento reconocido como Carlsen, convertirse en gran maestro en poco tiempo. Eso es una mentira, eso es parte de esta mercadotecnia que nos quiere vender fórmula simples y efectivas que en general no sirven de nada.

El problema es que todo requiere de madurez y en lo que se refiere al entendimiento de las posiciones, de lo que pasa en el tablero de ajedrez, esto ocurre con frecuencia. Si nosotros llegamos a jugar en un año, de 1800 puntos a 2000, no espere que el siguiente año jugará 2200 puntos. Vamos, el avance en ajedrez no es lineal, sino que en la medida que se va progresando, subir el siguiente escalón requiere de mucho más esfuerzo para lograrlo. Hay jugadores con mucho talento que pueden llegar a jugar siendo muy jóvenes un nivel aceptable, pero de ahí a convertirse en gran maestro pues resulta algo muchísimo más complejo, en el mejor de los casos y para colmo, podría ser que nunca se llegase. Repito y hago énfasis: no es tan fácil.

Por eso no hay que poner las esperanzas en estos “métodos” ganadores que se venden en video, o bien, en los libros que proponen cosas como “Juegue la defensa francesa y gane”, porque todos ellos son realmente meras frases de la mercadotecnia para vender.

¿Quiere progresar? El camino es mucho más sencillo: disciplina, horas diarias de estudio, práctica en torneos, trabajo deliberado, es decir, estudio bien organizado, como lo que hace un fisiculturista el cual, no brinca de aparato en aparato para hacer ejercicios. No, lo que hace es planear sus horas de gimnasio para aumentar masa muscular usando ciertos aparatos en particular. Y esto mismo debe hacer un jugador que quiera progresar. Como en la analogía del fisiculturista, éste no tendrá desarrollados los músculos en una, dos o tres sesiones, (y si alguien vendiese un curso de esta naturaleza en video seguramente pensaríamos que es una burla o bien, que es una mentira más de la mercadotecnia), sino con el esfuerzo cotidiano por meses yendo al gimnasio. Esto mismo tiene que hacer el ajedrecista: hacerse de un repertorio de aperturas, estudiar finales, desarrollar su visión táctica, jugar en torneos, jugar encuentros de entrenamiento, prepararse incluso físicamente para la cantidad de horas que exige el ajedrez de torneo. Todo esto pudiese dar resultados aunque de nuevo, y que quede bien claro, no hay garantía de que así será.

1 comentario en “Ajedrez, mercadotecnia y mentiras

  1. Gracias por sus advertencias. En realidad el estudio del ajedrez es complejo, demanda constancia, estudio y práctica para lograr, al menos, entablar partidas que satisfagan plenamente nuestra fiebre por el juego desde lo creativo en la creatividad del planteamiento, defensa, ataque y, si bien lo hacemos, victoria final.

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