Estudiar aperturas, ¿sí o no?

 
El ajedrez, en general, se divide en tres grandes frases, apertura, medio juego y finales. La apertura es la primera fase del juego y es la más estudiada, pues en los primeros movimientos podemos saber con relativa facilidad cuando una jugada es buena o mala. Hoy en día hay decenas de cientos de libros, discos compactos, contenidos y materiales audiovisuales, que nos muestran las aperturas más populares, algunas de ellas analizadas hasta jugadas como la 25 o incluso más. Es decir, que en ocasiones, si tenemos una buena memoria, podemos haber jugado la mitad de la partida de memoria, por decirlo de alguna manera.

Con tanto material, ¿por qué no estudiar la apertura? ¿o por qué sí estudiarla? La realidad es que en esta primera fase ya no basta con sacar las piezas, tener un desarrollo armónico de las mismas y acomodarse para el momento en el que los dioses han decidido que es el meollo del juego ciencia, el medio juego. Hoy hay muchos sistemas, se han estudiado un sinfín de esquemas y desde luego, es importante ser cuidadoso para no caer en trampas o celadas, que en ocasiones son muy difíciles de encontrar si no se les conoce.

Por ello, es importante hacerse de un repertorio de aperturas, es decir, un conjunto de aperturas (con blancas) y defensas (con negras), para que no nos agarren en un entorno desconocido en donde temamos perder porque no conocemos lo que hay que hacer. Y la realidad es que el estudiar aperturas es una especie de pecado capital de todo ajedrecista, porque claramente nadie quiere perder en las primeras jugadas una partida. No obstante esto, para un nivel de aficionado tampoco se necesita trabajar en las aperturas diez horas por día por los siguientes seis meses. Basta con tener preparadas algunas líneas para sentirse cómodo y emprender una batalla ajedrecística al menos en igualdad de condiciones.

La sugerencia es entonces estudiar uno de los tantos libros que hay de aperturas o defensas. Pongamos un ejemplo: supongamos que queremos estudiar el Gambito de Rey, una apertura del período romántico del juego, en donde se entregaban las piezas por el único fin: el dar jaque mate. Si usted quiere estudiar esta apertura deberá contar con las monografías más conocidas: hay de Paul Keres (Editorial Escaques – ya desaparecida), o bien el libro de Víctor Korchnoi, quien analiza esta apertura con cierta profundidad. Se puede también conseguir uno o dos DVDs en donde se analizan los últimos avances y tendencias de este formidable gambito. Todo esto lleva mucho tiempo y hay que hacer un estudio sistemático y cuidadoso.

Una vez que el lector haya decidido qué subvariantes del gambito de rey son lasque más le gustan, tendrá que ponerlas en práctica. La sugerencia no es ir al torneo y ver cómo le va a uno. Lo más prudente es usar un programa de ajedrez que puede jugar contra el lector en la posición que se deseé, con el tiempo que se quiera. Ponga la posición de interés y dése por ejemplo, una hora por jugador. Simule hasta donde sea posible las condiciones de torneo. Póngase el reloj y analice sin hacer trampa con la computadora. Cuando llegue a hacer una jugada, piense que eso es lo que haría en un torneo. Si es un error ni modo, perderá el lector la partida, pero claramente habrá una enseñanza en el camino. No se preocupe por el resultado final, pues nadie necesita saberlo. Es al final de cuentas una partida de entrenamiento.

Use también una base de datos, ya sea Chessbase (que es comercial), o José o Scid, que son de código abierto y totalmente gratuitas. Busque las partidas de los mejores exponentes de las variantes que usted quiere jugar y vea cómo trata esas posiciones. Recuerde que ahí las partidas no le dirán nada, esto es pues un trabajo de cada ajedrecista para darse cuenta de qué debe hacerse. Lleve también un archivo (electrónico o en papel), con las variantes más interesantes, las partidas más ilustrativas. Todo ese material manténgalo ordenado para así poder llegar a usarlo en caso necesario o para consultarlo y agregar nueva información en la medida que aparezca.

Todas estas son recomendaciones y desde luego, no siempre se pueden seguir al pie de la letra porque necesitamos tiempo para ello. Pero no se desespere. Si usted quiere ser un fuerte jugador de torneo tiene que pasar por un período de aprendizaje que no es fácil y que puede llevar años incluso. Pero el premio lo estará esperando: jugará y entenderá mucho mejor el ajedrez y eso, se lo digo con toda franqueza, es lo más importante y satisfactorio.

3 comentarios en “Estudiar aperturas, ¿sí o no?

  1. Buenos dias,
    Muy interesante tus recomendaciones, me permito preguntarte para un jugador con 30 meses de recorrido como enfocar el aprendizaje del juego en general, no sé si es la pregunta del millón pero cuatro consejos de una persona con tu experiencia serán bien recibidos, gracias anticipadas, saludos.rs

  2. Juega mucho, analiza muchas partidas, disciplínate estudiando (mejor estudiar una hora por día que seis horas el fin de semana) y como diría el GM Panno, “Date cuenta”, es decir, no creas nada de lo que dicen los libros ciegamente. Hay mucho trabajo por hacer

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *