Una forma para mejorar en ajedrez: elija un héroe

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Mejorar en ajedrez no es algo que se logre de la noche a la mañana. Se necesitan dos cosas fundamentales: disciplina y estudio deliberado. Lo primero es casi de Perogrullo: no se puede mejorar si uno estudia un día cinco horas y después no ve ajedrez en dos semanas. El trabajo debe hacerse con constancia y debe ser cotidiano. Lo segundo se refiere a decidir exactamente qué estudiar y no ver azarosamente un día aperturas, otro día finales, un tercer día jugar partidas rápidas o un cuarto día analizar las profundidades de la defensa siciliana. El trabajo deliberado parte de lo que hacemos por ejemplo, en un gimnasio. Si yo quiero hacer bíceps, entonces usaré los aparatos que me permiten tener más masa muscular en este sentido. Si quiero hacer piernas, usaré los aparatos que permiten ejercitar las piernas. Y aquí se deja un poco la diversión del entrenamiento ante el interés de desarrollar una parte específica del cuerpo. Y puede ser a veces fastidioso usar siempre el mismo aparato, pero a la larga lo que se logra es desarrollar la parte que nos interesaba.

Y tomando en cuenta esto, una idea interesante a desarrollar es trabajar sobre el ajedrez de algún jugador que uno tenga interés. Es decir, elija un héroe del ajedrez y estudie su vida y obra. Los mejores ejemplos serán los campeones del mundo, probablemente, aunque bien uno podría uno trabajar sobre un jugador menos conocido. Los campeones del mundo sin embargo, son los más idóneos en muchos sentidos porque representan lo mejor que hay en el ajedrez. Podemos, tomar como ejemplo a Kasparov, que tiene prácticamente analizadas todas las partidas que jugó en su carrera por él mismo, además de que muchos otros grandes maestros han escrito sobre él. O bien, decidirse por un jugador como Lasker o Alekhine, este último de hecho, el héroe de Kasparov y de alguna manera uno de sus modelos de ajedrecista agresivo.

Tal vez a usted no le gusten los grandes ataques y la incertidumbre de jugadores como Mijaíl Tal, y en consecuencia, bien podría trabajar sobre el ajedrez de Capablanca. O bien, tal vez quiera entender los fundamentos posicionales del ajedrez, cuyo ejemplo quizás sea Steinitz o incluso Botvinnik. ¿Busca tal vez un jugador que va por la victoria siempre, cuyo ajedrez parece ser transparente y lineal en este sentido? Estudie a Fischer, que tiene partidas formidables. Quizás en un momento dado decida analizar las partidas de Carlsen, el actual campeón del mundo. Podrá ver entonces a un especialista moderno en la explotación de las ventajas mínimas. ¿Le parece complicado? Quizás entonces deba recurrir a Karpov, que tenía un estilo similar, de acumular pequeñísimas ventajas y de pronto, ganar partidas que inexplicablemente parecían empates. Podría pasarle que quiere ver a un jugador universal. Piense en estudiar a Spassky.

El estudio debe hacerse –en mi opinión– de manera histórica. Es decir, llevar una secuencia en el tiempo e ir viendo las partidas de cuando el héroe elegido era un jovencito, hast5a que se hizo gran maestro, pasando por las etapas de desarrollo. Esto le permitirá entender cómo el jugador que está estudiando vio mejoras en su entendimiento del ajedrez. Poco a poco verá que su estilo se refina, que no se trata siempre de combinaciones salvajes, sino que en ocasiones lo que importa es cómo la ventaja poco a poco se vuelve suficiente para ganar.

Un trabajo de esta naturaleza le llevará tiempo, de seis meses a un año al menos. Obviamente no requiere revisar todas las partidas del jugador, sino las más representativas. Por ejemplo, Fischer jugó unas 800 partidas en torneos (quizás menos), y de ésas, quizás unas 200 son ejemplos ilustrativos de su gran ajedrez. Ver 200 partidas, a una por día, significa casi siete meses de estudio. Pero las cosas no acaban ahí. Deberá además estudiar el repertorio de aperturas del jugador en cuestión. ¿Qué juega a 1.d4 o 1.e4? ¿Cuáles son sus defensas favoritas? De hecho, ya casi hay toda clase de libros que analizan las aperturas que juegan los campeones mundiales.

Si usted hace esto, con el tiempo podrá entender el estilo de un jugador de altísimo nivel y tal vez incluso decida incorporar algunas de las aperturas o defensas que el héroe elegido juega. Pero más importante aún, si se hace este trabajo con la seriedad que corresponde es probable que su ajedrez cambie y de pronto vea con los ojos de su héroe algunas posiciones. Y esto se dará en mayor o menor grado. Si hace esto, mejorará su nivel de ajedrez. De eso no tengo ninguna duda.

3 comentarios en “Una forma para mejorar en ajedrez: elija un héroe

  1. Tal vez sea mi repentina fascinación por el ajedrez pero me ha encantado lo que has escrito. Ten por seguro que seguiré tu consejo. Muchas gracias por tus publicaciones, llegué a esta página por una reseña de “Mis geniales predecesores” en específico la que aborda a Fischer y tal parece que estaré al pendiente de todas tus publicaciones de ahora en adelante.

    Saludos!

  2. Muy interesante y es un bien consejo esto de tener un héroe en el ajedrez para mejorar sustancialmente nuestro juego. Voy a ponerlo en práctica de inmediato. Muchas gracias.

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