Murió Arturo Pomar, un referente del ajedrez español

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Arturo Pomar fue niño prodigio. Empató a los 12 años con el Campeón del Mundo, Alexander Alekhine y fue considerado en su momento el “Mozart del ajedrez”, título que los periodistas especializados en ajedrez le dan a cada nuevo niño prodigio que sale a la palestra. Vamos, Magnus Carlsen también se le ha bautizado de esa manera.

De acuerdo a la crónica de Leontxo García , en el País, todo empezó en 1943 cuando el periodista Manuel de Agustín convenció al General Moscardó (máximo dirigente del deporte español), que le proporcionara un destino más benigno a su vida, indicándole que podría él ser organizador de torneos de ajedrez, incluso el Campeonato de España. Por otra parte, De Agustín mantenía una lucha profesional contra Manuel Fernández Cuesta, director de la publicación Marca, que un día le dijo: “El ajedrez no me interesa, porque los jugadores están locos. Pero te haré caso si me traes un fenómeno, una luciérnaga que alumbre nuestras páginas”.

Y fue Pomar un niño que ya a los 11 años daba de qué hablar. A pesar de que en el primer torneo que jugó el chico quedó en el último sitio, fue un acontecimiento y además, esto ayudó a la familia de Arturito Pomar a aliviar las dificultades económicas de esos tiempos, pues daba exhibiciones de simultáneas y con ello ganaba dinero. Dice Leontxo: “A los 12 años hizo tablas tras ocho horas en Gijón con el campeón del mundo Alexander Alekhine. A los 14 años se proclamó campeón de España y dejó atónitos a los participantes con su 51 puesto en el Torneo de la Victoria. Los espectadores abarrotaban las salas donde actuaba y le aclamaban como a un torero desde los primeros lances.

Pomar fue estudiado por algunos médicos y uno de ellos, el Dr. José Escudero, diagnosticó: “Se trata de un superdotado, con una edad mental que corresponde a adultos superiores”. Sin embargo, todo esto le sirvió poco para que pudiese despegar su carrera ajedrecística, pues no recibió el apoyo del gobierno de Franco, el cual mucha gente pensaba que era lo que debía hacerse. Pomar se hizo de un importante prestigio como jugador e incluso, en 1962, empató con el gran Bobby Fischer en el Interzonal de Estocolmo, en 1962. El problema es que Arturo Pomar, ya era un adulto que tenía que trabajar para sobrevivir y por muchos años siguió trabajado en la oficina de correos.

Arturo Pomar fue siete veces campeón español, ganó varios torneos internacionales. Jugó doce Olimpiadas de ajedrez (medalla de bronce en Leipzig, 1960), pero quizás su estrella no brilló como debía por las condiciones y el entorno de su época cuando eras un chiquillo más que prometedor. De alguna manera el consenso indica que Pomar fue un talento desperdiciado, que pudo haber llegado a lo más alto del ajedrez mundial si las condiciones de su familia y él hubiesen sido menos adversas, si el gobierno español de Franco le hubiese ayudado como muchos habían anticipado, pero que no ocurrió. Alexander Kotov, uno de los grandes maestros soviéticos más leídos por sus libros como “Piense como un gran maestro”, indicó una vez: “Si Pomar hubiera nacido en la Unión Soviética, sería aspirante al título mundial”.

Descanse en paz el gran maestro Pomar, que nos dejó contando con 84 años.

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