Contra los tramposos en ajedrez

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Desde que las computadoras tomaron por asalto el juego del ajedrez, las cosas cambiaron radicalmente. Por ejemplo, una consecuencia del nivel que han alcanzado las máquinas es que han desaparecido las partidas suspendidas. Ahora se juega “a finish”, es decir, una sesión completa de hasta máximo 7 horas, en donde se termina por ganar, perder o empatar. Por años, las partidas se suspendían a las cuatro horas de juego y los rivales podían irse a sus respectivas casas a analizar lo que podía pasar al reanudarse el encuentro, dada la posición en donde la partida había sido suspendida. Pero con los programas de ajedrez, tan sofisticados, que ven tan lejos y que tienen una precisión que asusta, el arte de analizar las partidas suspendidas simplemente ha sido erradicado, producto de la tecnología en los programas de ajedrez.

Pero con ello, también han surgido unos cuantos tramposos, que cabe decirlo, siempre han estado presentes, pero que ahora con la tecnología, pueden de pronto pasar por grandes jugadores y derrotar a los grandes maestros de maneras tan apabullantes que hace estas hazañas cada vez más increíbles. De hecho, cuando un jugador demuestra un nivel de fuerza alarmantemente fuerte, considerando que esto ha ocurrido de manera sorpresiva y no por un avance incremental en los meses/años anteriores, da a la sospecha y analizar sus partidas. Hay varios casos en donde ciertos jugadores de un nivel bajo de pronto juegan como grandes maestros. Y no es que no pueda suceder en alguna ocasión, pero que un jugador mediocre de pronto gane a experimentados grandes maestros una y otra vez es simplemente irreal y entonces se encienden los focos rojos.

Hay el caso de un alemán, que siempre fue un jugador de segunda fuerza, pero que terminó ganando un torneo abierto en donde participaban una decena de grandes maestros, maestros internacionales y maestros FIDE. El jugador alemán incluso en ocasiones mencionó en el análisis post-mortem, que se equivocó en alguna jugada ganadora, alargando la batalla, porque en una posición particular, había un mate en 8 jugadas. Eso levantó más sospechas aún. La posición mencionada se le mostró a Vishy Anand, excampeón del mundo, y no pudo dar con ese jaque mate en 8 movimientos. Curiosamente el alemán siempre negó que hiciese trampa y amenazó demandar a quien lo siguiera difamando. Sin embargo, no se sabe que haya seguido jugando en torneos después de su extraordinario resultado.

Otro jugador, un búlgaro, de apellido Ivanov, de unos 20 a 25 años, de pronto empezó a derrotar a los grandes maestros con una facilidad increíble. Más de un ajedrecista notó que Ivanov parecía tener bajo sus ropas un dispositivo electrónico que pudiese ser la explicación de sus maravillosos resultados. Pero nunca se le pudo comprobar porque el ajedrecista jamás consintió en quitarse la ropa para ver si tenía escondido algún dispositivo. Es una pena por el joven ajedrecista, porque me es claro que le gustaba el ajedrez. Pero desde luego que esto no es argumento para hacer trampa y ganar torneos de manera ilegal.

Y si contamos sobre este tema es porque ya viene la Olimpiada de Azerbayán, en donde de acuerdo con el delegado y director de la comisión contra las trampas de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), Israel Gelfer, se tomarán medidas para evitar en lo posible las trampas. Dice Gelfer:

“Primero de todo, me gustaría explicar la idea general de la comisión antitrampas. […] Tratamos de balancear nuestro deseo de luchar contra los tramposos y al mismo tiempo no crear una atmósfera insaluble en el mundo del ajedrez. No queremos que se nos vea como policías que van a cada evento a checar a todos. Pero al mismo tiempo no podemos ignorar el problema. Hubo un lamentable caso en la Olimpiada en Khanty Mansiysk (en donde algún gran maestro del equipo de Francia se ayudaban con un programa de computadora para hacer sus jugadas). El tramposo se halló ya que había terminado la Olimpiada”.

Y agrega: “Para la Olimpiada de Azerbayán, hemos tomado ciertas medidas precautorias. Por supuesto, habrá entradas de seguridad, que con sus equipos electrónicos detectarán cualquier dispositivo que pudiese usarse en este sentido, sin importar el tamaño del mismo. Los jugadores no podrán llevar teléfonos, relojes o plumas. Los organizadores darán las plumas a los ajedrecistas en cada ronda”.

Pero más allá de esto, dice Gelfer que “Aparte de esto, la FIDE está adquiriendo un nuevo dispositivo muy moderno, muy sofisticado, que identifica tofo. Hemos decidido que probablemente se use después de cada ronda en la Olimpiada y algunas veces durante el juego parea verificar a los jugadores. Es muy efectivo y muy rápido (hace la verificación en 5 a 6 segundos). Hemos entrenado a algunos árbitros para que elijan jugadores al azar y hagan este tipo de verificación. Trataremos también de usar sistemas que impidan la conexión de celulares, aunque esto no funcionó en la última copa del mundo. En cualquier caso, usaremos todas las medidas a nuestro alcance”. Gelfer indica que el profesor Regan que ha hecho un estudio estadístico de las jugadas de los tramposos, estará presente y con su sistema verificará las partidas que consideremos sospechosas.

Concluye Gelfer: “Estamos listos y esto no significa que alguien no se anime a hacer trampa. Quizás nos vea la cara. Esperamos que no sea así pero desde luego, nadie puede saberlo”.

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