Vacaciones en Capri (II)

Texto de Hugo Vargas del libro “Fianchetto. El ajedrez como una de las bellas artes”, Trama Editorial, Madrid, 2015.

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…Aquella fotografía nos habla también de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, quizás el ajedrecista más famoso de Rusia aunque, por supuesto, no el mejor. Su afición por el juego era grande, como la de toda la izquierda rusa. “Desposé a Nadezhna Krupskaia —escribió— porque es la única mujer capaz de comprender a Marx y de jugar al ajedrez.”


Murió en 1924, cuando los bolcheviques llevaban seis años en el poder, y aún se discute si ya en Lenin están los cimientos del régimen totalitario que impondría Stalin luego de eliminar a dos generaciones de revolucionarios rusos.
Como sabemos, el régimen reforzó la enseñanza y la promoción del ajedrez que harían de la Unión Soviética el país dominante en el juego-ciencia. El gobierno bolchevique organizó en 1925 uno de los torneos míticos, en el que participaron 25 jugadores, y que terminó con Efim Bogoljubow en el primer lugar, seguido de E. Lasker y J. R. Capablanca, en cuarto J. Marshall, y empatados en quinto X. Tartakower y Carlos Torre.
Pero pese a esta política oficial, los bolcheviques acosaron a personajes como Alexander Alekhine, luego campeón mundial, quien salió de la URSS hacia 1920. Hay versiones contradictorias de este asunto, pues durante muchos años se creyó que los bolcheviques desconfiaban de Alekhine y lo consideraban un “enemigo de clase”. Pero rumores actuales en internet —no se ha ofrecido ninguna prueba documental— aseguran que el ajedrecista salió con el permiso oficial luego que León Trotski lo visitara en su celda y jugaran una partida que Alekhine ganó con facilidad.
Parece que la partida en Capri se desarrolla luego de la comida y Lenin bosteza a toda mandíbula. Bogdanov tiene ventaja, así lo indica su lenguaje corporal: está erguido sobre el tablero.

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Hay un tercer personaje en esa fotografía que ve a Lenin con una mirada burlona, a punto de decirle, “Vania, estás perdido”. Es Máximo Gorki, el anfitrión, cuyas cuentos, obras de teatro y primeras novelas lo ubicaban como una figura de las letras rusas y como un autor ya conocido en Europa.
El escritor se ha refugiado ahí, enfermo y perseguido por el zarismo. Está concentrado en la escritura de La madre, un hito de lo se conocería como “realismo socialista”.
Regresaría a Rusia antes de la revolución para atestiguar cómo sus amigos bolcheviques finalmente conseguían derrotar al zarismo. En 1923 salió de la Unión Soviética y pasó cinco años en Alemania e Italia. Pese a la colaboración con el régimen como presidente del sindicato de escritores, la policía de Stalin asesinaría a uno de sus hijos luego de acusarlo de organizar una conspiración trotskista. El escritor murió en la Unión Soviética en 1936 y hasta la caída del socialismo su ciudad natal, Nizhny Nóvgorod, llevó el nombre del escritor.
De aquellas vacaciones está registrada una partida entre Lenin y Gorki.

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