Kasparov contra el tiempo

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Los ajedrecistas son personajes peculiares. Por ejemplo, Alexander Alekhine venció a José Raúl Capablanca, por el título mundial, en 1927 -en Buenos Aires, Argentina, pero el nuevo campeón jamás le dio la revancha al genial cubano. ¿Quizás tenía miedo de perder? Es una de las teorías más populares, pues Alekhine prefería enfrentar a Euwe o a Bogoljubow, pus los consideraba inferiores (aunque Max Euwe le arrebataría el título que recuperaría Alekhine al año siguiente).

Bobby Fischer, jugador extraordinario, después de vencer en 1972 a Boris Spassky, se retiró prácticamente del ajedrez. En 1975 no quiso defender su título contra la naciente estrella, Anatoly Karpov, que era ya la nueva generación de ajedrecistas de elite soviéticos. Quizás Fischer nunca esperó que saliera un jovencito con afanes de campeón mundial y en 1975 habría esperado alguno de los rivales de antaño, con quienes luchó en sus años de jugador profesional. Pero no, surgió Karpov y Fischer puso una serie de dificultades que le llevaron a la postre, a perder el título por incomparecencia. Cabe decir que 20 años después del “match del siglo” contra Spassky, Fischer lo enfrentaría en un nuevo match donde se consiguió una bolsa total de 5 millones de dólares. ¿El rival de Bobby? Su antagonista principal: Boris Spassky, a quien le volvió a ganar.

Garry Kasparov, quien para muchos es el jugador más fuerte de todos los tiempos, estuvo como el primerísimo lugar por 25 años consecutivos. Cedió su título a Kramnik en un match en donde el ogro de Bakú no pudo ganar ninguna partida. Spassky me dijo personalmente, cuando estuvo en México para un evento de simultáneas masivas, que veía a Kasparov irreconocible. Sin duda hasta el mejor jugador del mundo puede pasar por malas temporadas.

Pero Kasparov, a pesar de haberse ya retirado hace unos 11 años, ha jugado intermitentemente, aunque muchas veces a manera de demostración. El año pasado jugó un match rápido contra Nigel Short, quien lo desafiara por el título mundial (sin éxito). Kasparov -que está retirado y que no juega en el circuito de los profesionales como aún lo hace Short, venció al inglés con relativa facilidad.

Uno podría esperar que Kasparov, como Fischer, o como Alekhine, ya no quisiera enfrentar a las siguientes generaciones, que vienen mucho más preparadas, con un arsenal teórico impresionante y que además, tienen una energía fantástica. Pues bien, Kasparov decidió entrarle a un evento llamado “Ultimate Blitz”, que se jugaría con él y los tres primeros lugares del campeonato norteamericano, que ganara recientemente Fabiano Caruana, el #2 del mundo. Y así fue, terminado el campeonato estadounidense, se enfrentaron a 18 rondas los cuatro jugadores. Las edades de los mismos: 28, 23, 22 y 53. Vamos, Kasparov prácticamente le dobla la edad a los tres jóvenes grandes maestros.

El torneo lo ganó Hikaru Nakamura, con 11 puntos de 18, quien es probablemente el mejor jugador de partidas rápidas después de Magnus Carlsen. El segundo lugar fue Wesley So, que logró 10 puntos. El tercer puesto fue para Garry Kasparov, con 9.5 puntos y en el último sitio quedó Fabiano Caruana, con apenas 5.5 puntos. Caruana es el campeón estadounidense. Se jugaban una bolsa de 50 mil dólares, pero ya Garry habría dicho que su premio lo donaría al equipo estadounidense que irá a la Olimpiada en Azerbayán.

El evento atrajo a muchísimos medios y probablemente ha sido uno de los torneos de partidas rápidas más vistos en los últimos años. El maestro internacional Greg Shahade escribió en su blog que este tipo de eventos es finalmente lo que puede ser que el ajedrez brinque a las grandes ligas en patrocinio y dinero. La realidad es que los torneos rápidos son divertidos, pero ninguno había tenido la presencia de Kasparov, que cambia la perspectiva de todo el evento por sí mismo. De hecho, el campeonato mundial de partidas rápidas se juega desde hace un par de años y no tuvo la relevancia que se apreció en este torneo en San Luis Missouri.

Fue un evento interesante por muchas razones. Probablemente la más importante es que vimos que todavía hay “magia” en el ajedrez de Kasparov y que en muchos sentidos no fue inferior a sus rivales. Sí, quedó en tercer sitio pero a medio punto del segundo lugar y a 1.5 puntos del ganador. Es más, Nakamura perdió el match individual a seis partidas con Garry. Así, Kasparov develó una duda largamente planteada: ¿podría un jugador de su tamaño, ya retirado hace más de diez años, competir contra los nuevos grandes jugadores de nuestro tiempo? ¿Lo habría sobrepasado la edad, el tiempo? Aparentemente no. Sí, sin duda la energía de sus rivales es mucho mayor pero Garry demostró que entiende de ajedrez y que aún puede dar lecciones a sus jóvenes rivales.

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