Los motores de ajedrez modernos: una herramienta fantástica para el ajedrecista

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Hoy me entero de que el Gran Maestro Movsesian se está enfrentando al módulo de ajedrez más fuerte de la actualidad, Komodo 9. La cita es en Praga y consta de 6 partidas en 2 días. Sergey ha logrado empatar contra el monstruo de silicio en ambas partidas, pero faltan cuatro. Cabe decir que en la primera partida, Komodo le dio un peón de ventaja (la máquina jugando con negras) mientras que en la segunda partida, Komodo con blancas, se quitó del tablero, para ambos jugadores el caballo de b1 y b8, respectivamente para blancas y negras. E marcador está 1:1 y es indudable que los motores de ajedrez, estos programas que analizan exhaustivamente el tablero, cada vez son más fuertes y los mejores jugadores del planeta pueden sentirse incomodados ante esta situación que es una realidad. Sin embargo, estos fortísimos programas de ajedrez no tienen porqué hacernos sentir de esta manera.

Pensemos en el Campeonato Mundial de Atletismo, que s llevó a cabo hace unos días. Los mejores exponentes se llevaron las respectivas medallas en las diversas pruebas. Estuvo Usain Bolt, que mostró que sigue siendo el hombre más veloz sobre la Tierra pero… es insufriblemente lento para una motocicleta o un automóvil moderno. Es decir, hay máquinas que pueden correr más rápido que cualquier ser humano y sin embargo, no nos incomoda para nada. Vamos, que hablamos de naturalezas diferentes. Así, en las competencias humanas simplemente estas máquinas salen sobrando.

El ajedrez, por su parte, es un juego que ha cautivado y obsesionado a muchos, y los programas de ajedrez han existido desde hace muchos años, empezando por el Turco, una “máquina” inventada por Von Kempelen, la cual hizo creer a la gente que podía jugar al ajedrez. El autor de este aparato, que era una especie de escritorio, con un maniquí de un muñeco que tenía un turbante (de ahí el nombre del Turco), movía una mano mecánica y hacía las jugadas correspondientes cuando se le enfrentaba a un jugador humano. Kempelen abría las puertas del escritorio para mostrar que no había nadie escondido en el escritorio aquel, pero en realidad sí que lo había, De hecho, Edgar Allan Poe alguna vez escribió sobre el Turco, llegando a la conclusión de que la única manera de que pudiese jugar es que había un ajedrecista escondido en éste.

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El Turco ganó algunas partidas y mediante un sistema interesante, se escondía un jugador de cierto nivel, que derrotaba a sus rivales sin problemas. Kempelen vendería a la postre su máquina a un rey y desapareció con el dinero. Nunca más se supo de él. El Turco finalmente pasó, después de muchos años a un museo en Estados Unidos, pero éste tuvo un incendio y la máquina quedó destruida. Sin embargo, hay por ahí quienes han hecho réplicas sobre cómo podía haber funcionado.

Hoy en día las máquinas jugadoras de ajedrez existen y después de unos 40 años digamos que en términos prácticos han resuelto el problema del ajedrez. Pueden jugar al mejor nivel y qué decir de Kasparov, por ejemplo, que perdiese un match contra Deep Blue, la máquina de IBM en 1997. Así, el último bastión, el campeón del mundo, caía ante la tecnología.

Pero el hecho importante es que ahora tenemos esta herramienta magistral para entender más el ajedrez. Ahora el juego ciencia tiene menos secretos, La máquina encuentra combinaciones geniales muchas veces pasadas por alto por los seres humanos. El mundo del ajedrez ve en el fondo con buenos ojos que exista este recurso. Sí, ya cada vez le ganamos menos veces pero ya no necesitamos seguirnos probando. Usemos los programas de ajedrez en la misma medida que se usa un destornillador o un martillo: como herramientas para hacer alguna tarea de manera más fácil.

Los programas de ajedrez como Komodo, quizás le ganen a Movsesian este encuentro sui generis a seis partidas. Pero no importa mucho eso. Lo que interesa es entender qué están haciendo las máquinas para ganarnos en uno de los juegos más complejos que el hombre ha inventado. Ahí está la herramienta. Usémosla para aprender y jugar mejor, por qué no.

1 comentario en “Los motores de ajedrez modernos: una herramienta fantástica para el ajedrecista

  1. Sin lugar a dudas impresiona el valor sicológico de Movsesian al enfrentar a Komodo.Pero yo quiero comentar la primera partida del match Spasski vs Fischer por el campeonato del mundo en 1972. En la partida número 1 Fischer comete lo que se consideró un error en la jugada 29, Pero no existe tal error.Coloquen las piezas del Blanco. a3,b5,e3,f2,g2,h2,Ac1 Rd3 y las piezas del bando negro,a7,b7,Ad6, e6,f6,g7,h7,RF8. Se continuó Re7 etc. Después de AXH2,G3,AG3,FG3,RF7,E4,H5,RD6,G5,RD6,H4,GHA,GH4,H3 CON UN PEÓN PASADO. Hay otras variantes y siempre gana el bando negro.El único error de Fischer fue creer que había cometido un error. Nunca debió involucrar su peón torre del rey. Los genios no equivocan el camino cuando cometen errores, nos obligan a pensar.Un saludo de un amigo. Lo único que les dejo al respecto es buscar nuevas variantes.Armando Landa vÁZQUEZ. 14.9.2015.

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