Pensar por uno mismo

matej10

Hace un par de semanas, Boris Gelfand había terminado de su jugar su partida y estaba -con su rival- analizando en la sala de prensa que en muchas ocasiones es común ver en los torneos importantes. Aparentemente el rival le dijo en cierta posición que la evaluación de la computadora le daba ventaja. Gelfand sólo acertó a decir algo así como: “olvida lo que dice la computadora”. Y lo que en el fondo está diciendo el gran maestro israelí es: “piensa por ti mismo”.

Hoy en día el ajedrez moderno está muy supeditado a las conclusiones que muchas veces la computadora da sobre ciertas líneas en la apertura, que es donde los grandes maestros arman su formidable arsenal para entrar en posiciones ventajosas en el medio juego. La valoración que las máquinas dan en la mayoría de las posiciones parece ser irrefutable, pero no necesariamente esto es cierto. Por ejemplo, hace un par de años Aronian sorprendió a Giri con un sacrificio de calidad (torre contra caballo o alfil), que la máquina da ventajoso para quien tiene la torre. Sin embargo Aronian demostró que la concepción de la máquina en esa particular posición era equivocada y el armenio le dio una interesante lección al holandés sobre cómo evaluar algunas posiciones.

Por ejemplo, por alguna razón que aún me parece incomprensible, los finales de partida han sido un dolor de cabeza para las máquinas. Cuando hay muchas piezas parecen jugar muy bien, pero cuando empiezan a quedar pocas piezas en el tablero parece ser que sus análisis empiezan a ser defectuosos o bien, no logran las jugadas más precisas. Tal vez es que como alguna vez me dijo el Maestro Internacional Guil Russek, “el ajedrez son varios juegos a la vez: al inicio es un tipo de juego, en el medio juego vemos otro tipo de características y el final sin duda se juega de forma diferente”. Quizás esté ahí la dificultad pero como sea, es evidente que a pesar de lo bien que ya juegan los programas computarizados, aún hay mucho por analizar y ver. De hecho, si jugaran tan bien no perderían y cuando ponemos a dos programas a jugar automáticamente muchas partidas entre ellos, hallamos que ganan y pierden, a pesar de esta precisión de cálculos que cada vez se hace más jugadas adelante y es día a día más precisa.

Para jugar bien al ajedrez hay que tener una comprensión muy elevada del juego. Los grandes jugadores no se hacen de la noche a la mañana, sino que requieren de muchísimas horas frente al tablero, todos los días, para que el cerebro vaya organizando de misteriosa forma los datos relevantes a las diversas posiciones que se estudian y poco a poco vaya agarrando, por así decirlo, una especie de intuición sobre cómo se juegan muchas posiciones.

Una vez le preguntaron a un gran maestro inglés sobre una posición particular (si mal no recuerdo esto se narra en el libro de Ajedrez para Cebras, de Jonathan Rowson), y dicho maestro al estudiar la posición decía: “todo parece estar en su lugar, pero ese alfil está en una posición que no me es familiar, está en un sitio simpático”. El Maestro Internacional mexicano Rafael Espinosa me decía -analizando un final en particular- “no me gusta la posición del negro, tiene mal aspecto”… ¿Qué quiere decir con esto último? Es sin duda una manera de expresar que algo no anda bien y claro, el maestro lo sabe y eso lo pone en guardia y a analizar entonces sobre las medidas que debe tomar.

Por ello, si usted quiere progresar, tiene que hacer un esfuerzo mental, salir de su zona de confort. Si no hace eso los supuestos avances que piense se dan en su ajedrez no serán otra cosa que ilusiones. El verdadero conocimiento queda cuando ya ha pasado tiempo y mucho trabajo analizando por uno mismo ciertas posiciones.

Benjamín Franklin decía: “Si me lo dices, lo olvido; Si me lo enseñas, lo recuerdo; Si me involucras, lo aprendo”. Por ello mismo, dejemos un lado la computadora y sus fantásticos programas. Verá como aprende mucho más sin ellos en muchos casos.

1 comentario en “Pensar por uno mismo

  1. Nosotros aprendemos a mejorar nuestro nivel de ajedrez usando computadoras (el que más me gusta es una aplicación para Android, Play Magnus, para mi, la mejor que existe).

    Empezamos con el nivel más bajo y vamos superando niveles, si en alguno de ellos perdemos, entonces no subimos de nivel hasta no haber ganado.

    No jugamos directamente en la Tablet o en el ordenador, sino que jugamos la partida en el tablero, así reproducimos el ambiente de un torneo real.

    Para mejorar todavía más, usamos un método propio, primero jugamos contra el ordenador a un nivel, por ejemplo el 10, sin limite de tiempo y comentando la partida, y luego jugamos contra el mismo nivel pero a partida rápida, a 10 min + 3 seg.

    Los resultados son increíbles, con este sistema se mejora mucho y muy deprisa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *