El acceso a la información

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El cómputo moderno, gracias a Internet, ha traído la posibilidad de que muchísima gente acceda a la tecnología y a la información. De los teléfonos celulares, que sólo servían para hacer llamadas teléfónicas, ahora hemos llegado a los teléfonos inteligentes, los cuales tienen un sinfín de aplicaciones y programar que convierten en este dispositivo en algo que es casi como una computadora completa. Esto, de nuevo, ha hecho posible el acceder a información de todo tipo, lo cual hay que agradecer, porque finalmente la información es poder y nos ayuda en la vida misma.

En lo que se refiere al ajedrez, el cómputo se convirtió en un nicho fantástico porque, no sólo estaban los programas que jugaban al ajedrez, y que cada vez lo hacen mejor, sino que además surgieron muchas otras posibilidades, como las monografías de aprendizaje de variantes, que a través de manejadores de información ajedrecística, de partidas de ajedrez, se puede estudiar con la computadora ayudándonos incluso con los motores de ajedrez, que analizan cada vez más con precisión fantástica. Hoy en día la empresa líder de esto, Chessbase, produce decenas de discos compactos con información de variantes de apertura específicas, analizadas y desglosadas por expertos en las mismas.

Pero además, hay los esfuerzos de los “ciudadanos de a pie”, de aquellos que sólo buscan ayudar a que el conocimiento ajedrecístico crezca y en ocasiones rayan en la ilegalidad copiando la información de discos compactos o peor aún, escaneando libros de ajedrez para ponerlos en formato PDF y así los distribuyen, de manera gratuita, en foros de ajedrecistas, blogs, y páginas dedicadas a estas labores.

La realidad es que la piratería de información, la cual no es estrictamente de ajedrez, sino que invade todos los ámbitos, es incontrolable. No se puede evitar que alguien con un escáner casero saque imágenes de cada página de un libro y además, usando un programa diseñado para estos propósitos, se pueda crear la versión PDF de cualquier libro impreso. Y pensemos en la música, en los videos, en las películas, en los programas de computadora, en todos los contenidos que de alguna manera pueden ser digitalizados, todos ellos son susceptibles de ser pirateados y no hay nada que hacer al respecto. Ninguna legislación ni ningún equipo de policía cibernética puede contra el volumen de “piratas” que comparten información. Vamos, algunos piensan que es una labor social lo que hacen (en demérito del autor de un libro, por ejemplo, pero en beneficio de muchísima gente que no puede comprarlo).

Por eso, la iniciativa de perseguir a los criminales cibernéticos tiende a fracasar. Si se avisa que un sitio ha sido “confiscado y cerrado” por tener material con derechos de autor, entonces los internautas harán diez sitios más copiando la información del sitio incautado. A la larga esto no funciona y si las autoridades no se han dado cuenta de ello, es porque no quieren, porque está muy claro que la piratería no se puede detener.

De hecho, empresas de libros de ajedrez como Everyman Chess, ahora pone los libros en formato chessbase y han entendido que el modelo tradicional de negocios está por fenecer. Yo estoy seguro que ellos saben que habrá quien entre a estos sitios piratas y descargue sus nuevos libros en formato chessbase sin pagar por ello, pero esperan que la mayoría vea con agrado la iniciativa de poner los libros en un formato electrónico muy versátil el cual, además, es más poderoso que los libros en formato e-book, porque con los manejadores de partidas podemos verlas en el tablero electrónico y no como simples diagramas “inanimados” que nos muestran los libros.

La piratería no se acabará nunca, pero las empresas deben entonces buscar nuevos modelos de negocios que les permitan finalmente mantenerse en el mercado. Hay cada vez más gente y más ajedrecistas, los cuales están ávidos de información. Si ésta se pone a precios accesibles, si se les dan ventajas a los que adquieren ahora estos archivos digitales, seguramente venderán y podrán seguir en el negocio. Si en cambio, se oponen y quieren mantener el viejo modelo de negocios, que ya no es funcional, acabarán perdiendo, no importando qué hagan.

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