¿Qué hacer con los tramposos?

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En el torneo NavalMoral de la Mata, en España, el controversial Borislav Ivanov fue de nuevo expulsado del torneo. La justa era a 7 rondas y el asombroso búlgaro había derrotado a dos fuertes grandes maestros. Llevaba en 5 rondas 4.5 puntos y le tocaba en la sexta ronda contra el GM azerbayano Guliyev, quien pidió se revisara a Ivanov. Los organizadores lo llevaron a un área aparte y media hora después fue expulsado del torneo, indicando que habían encontrado un dispositivo en su pecho. Lo curioso fue que no le quitaron la prueba de dicho dispositivo, si es que existió. Le regresaron su inscripción y además, le dieron 50 euros, en un acto de caridad  Todo esto me parece ridículo.

El problema del supuesto tramposo Borislav Ivanov ya ha ido más allá de todo lo permisible. Nadie sabe si hace trampa y si así actúa, nadie sabe cómo. La cuestión es que nadie cree que un jugador que por años tuvo como rating máximo 2200, de pronto -en un año o menos- de pronto logre desempeños de 2700 puntos Elo.

Más de uno podría decir que el maestro FIDE búlgaro de pronto dio un brinco en su comprensión de ajedrez, pero ¿saben? Así no funcionan las cosas. El rendimiento en ajedrez va mejorando con el tiempo, cuando el jugador trabaja en el estudio del juego ciencia, pero no brinca a pasos agigantados. Es decir, nadie juega 2200 y en un año está venciendo a grandes maestros de 2600 puntos con la mano en la cintura. Eso simplemente no es creíble y no pasa. No existe referencia ajedrecística de ningún jugador que obtenga esos desempeños gigantescos. Vamos, ni Carlsen, el actual Campeón Mundial.

Para terminar de una vez por todas con esto, en mi opinión es muy fácil: se le pide a Ivanov que acuda a una “prueba” de ajedrez, en donde se le pueden poner problemas complejos. La literatura ajedrecística tiene ya catalogadas muchísimas posiciones con su respectivo grado de dificultad. Se le da un tiempo prudente y se le pide a priori que lleve calcetines limpios pues se le examinará físicamente a ver si no tiene ningún dispositivo escondido que le ayude a jugar bien (se sospecha que el mismo está en sus zapatos, que se ha negado a quitárselos para ser examinados). Si no acepta estas condiciones, la FIDE simplemente lo castiga de por vida y se acabó. Si alguien es un jugador extraordinario, no tendría porqué no pasar semejante prueba.

Ya Ivanov fue requerido a una prueba similar y quedó en presentarse, pero a la hora de la hora dejó a todos con un palmo de narices. Estaba el presidente del ajedrez europeo, el MI Silvio Dainalov, el cual declaró que era evidente la razón de no haberse presentado el búlgaro en cuestión. Y entonces se le vetó por 4 meses de participar en torneos oficiales.

Así como la FIDE toma actitudes de cero tolerancia, lo que obliga a estar en el tablero a la hora que empieza la ronda, ni un minuto después, o bien, la regla de marcar la partida como perdida si te suena el teléfono celular en el transcurso de la misma, con esos criterios de rajatabla, ¿por qué no hace nada para terminar con este personaje, que en mi opinión es un verdadero tramposo? Misterio.

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Curiosamente, ante el alúd de medios que llevaron cuenta de la nueva expulsión de Ivanov por supuestamente estar haciendo trampa en el torneo de ajedrez, la organización del evento dio un comunicado, que dice lo siguiente, en sus partes sustanciales:

  1. El listado de todos los participantes, incluyendo al Sr. Borislav Ivanov, sehizo público antes del inicio del torneo. La organización no recibió ninguna notificación oficial en contra de la participación del jugador búlgaro.
  2. El día del comienzo del torneo algunos jugadores, especialmente Grandes Maestros, reclamaron verbalmente su disconformidad con la presencia del jugador Borislav Ivanov. Seles sugirió que realizaran una protesta por escrito, pero ninguno de los jugadores lo hizo.
  3. Una vez iniciado el torneo, en vista de que las sospechas de otros participantes iban en aumento, la organización, para despejar las dudas existentes, procedió a la inspección de los zapatos de Borislav Ivanov al final de la cuarta ronda y antes de que pudiera salir de la sala, ya que eran numerosos los comentarios sobre la posible existencia de un dispositivo oculto en su calzado.
  4. El jugador Borislav Ivanov accedió voluntariamente. Para ello se le condujo a un apartado reservado del hotel y, en presencia de dos miembros de la organización, se le pidió que se quitase el calzado, a lo que accedió. Se observó minuciosamente el calzado sin apreciar nada fuera de lo normal. Además, se procedió a inspeccionar lo con una aplicación móvil de detección de metales. Ignoramos el grado de fiabilidad y precisión de dicha aplicación, pero no se encontró ningún indicio de que pudiera llevar algún dispositivo oculto en los zapatos.
  5. Una vez terminado el registro de los zapatos, el propio Borislav Ivanov hizo ademán de bajarse los pantalones, inquiriendo a los dos miembros de la organización si debía continuar desnudándose. En vista de que las quejas se habían centrado únicamente en los zapatos, los organizadores decidieron no proseguir con el registro.
  6. Durante la disputa de la quinta ronda uno de los participantes en el torneo, D. Andrés Holgado Maestre, percibió que el Sr. Ivanov (que jugaba con la bufanda y el abrigo puestos a pesar de que el recinto de juego contaba con calefacción) tenía un bulto sospechoso en la espalda. Este bulto sospechoso fue visto también por varios de los participantes en el torneo y se puso en conocimiento del árbitro principal, que no estimó oportuno interrumpir la partida en ese momento. Al finalizar la partida, con el ambiente muy tenso, el jugador D. Andrés Holgado Maestre, sin aviso previo, agarró a través de la ropa el bulto situado en la espalda del Sr. Ivanov y tirando de él le preguntó en español qué era lo que ocultaba en la espalda, a lo que el Sr. Ivanov contestó algo en búlgaro. Posteriormente el Sr. Holgado, en inglés, acusó de tramposo al Sr. Ivanov y requirió de la colaboración de varios de los participantes que estaban observando la escena para descubrir qué era lo que ocultaba el Sr. Ivanov, pero no recibió ayuda de ninguno de ellos, por lo que soltó al Sr. Ivanov que aprovechó para marcharse de la sala de juego.
  7. El Sr. Holgado afirma que tocó un aparato alargado que podría ser similar a un reproductor de mp3 y que estaba pegado al cuerpo del Sr. Ivanov.
  8. Al día siguiente, instantes antes del inicio de la 6ª ronda, su oponente, el Sr. Namig Guliyev, requirió verbalmente al árbitro y al director del torneo que se registrase nuevamente al Sr. Ivanov.
  9. Se preguntó al Sr. Ivanov si estaba dispuesto a someterse a otro registro, a lo que accedió voluntariamente, pero mostró su extrañeza por que se realizase al principio de la ronda y no al final. Al contrario que en el registro anterior, en opinión de una de las personas de la organización, esta vez el Sr. Ivanov estaba visiblemente nervioso.
  10. El registro se llevó a cabo en el mismo lugar que el anterior. El Sr. Ivanov manifestó que no estaba dispuesto a desnudarse y su oponente, el Sr. Guliyev, que se encontraba presente, manifestó que no era necesario que se desnudase completamente, sino que mostrase que no ocultaba nada. Para ello, el Sr. Guliyev se vació los bolsillos y se palpó por el cuerpo mostrando que no llevaba nada, además se levantó un jersey ceñido que llevaba mostrando parte de la camisa. El Sr. Ivanov consintió en quitarse únicamente el abrigo y la bufanda. Entonces se requirió al Sr. Guliyev que abandonara la sala quedando sólo dos miembros de la organización con el Sr. Ivanov.
  11. El Sr. Ivanov se quitó el abrigo y la bufanda, momento en el que se le propuso un registro más exhaustivo mediante cacheo, a lo que accedió voluntariamente el Sr. Ivanov. Para salvaguardar la privacidad del Sr. Ivanov el director del torneo, el Sr. Juan Antonio Sánchez Bermejo, (policía jubilado con muchos años de experiencia) se quedó a solas con el Sr. Ivanov y procedió al cacheo.
  12. Se inició el registro por el pelo, cuello y hombros. Pero al ir a tocarle en el pecho, el Sr. Ivanov rehuyó el contacto echándose hacia atrás. No obstante, antes de que el Sr. Ivanov se retirase evitando el contacto, el Sr. Bermejo tuvo tiempo de palpar algo anormal cerca de su axila izquierda, pero sin poder precisar de qué se trataba. Tal vez debido a la brusquedad del movimiento del Sr. Ivanov se le abrió un botón de la camisa, quedando a la vista una especie de cinta que aparentemente le cruzaba el pecho de lado a lado. Al preguntarle qué era eso que llevaba debajo de la camisa el Sr. Ivanov insistió en que no llevaba nada. En ese momento el Sr. Ivanov se negó a continuar y se le advirtió de que en tal caso podría ser expulsado del torneo  Sin embargo, no fue necesario llegar a ese extremo, ya que el Sr. Ivanov manifestó que lo abandonaba él voluntariamente, aunque solicitó que se le devolviese el dinero de la inscripción dado que carecía de suficiente dinero para marcharse.
  13. En vista de las dificultades económicas que manifestó el Sr. Ivanov, el Sr. Bermejo, a título personal, le dio 50 € de su propio bolsillo al Sr. Ivanov como un acto de caridad. En ningún caso como compensación.

Hasta aquí el reporte oficial de lo que ocurrió. Sea como sea, me queda claro que eventualmente Ivanov será sorprendido en su trampa y se descubrirá el truco que usa para jugar así al ajedrez, acabando con fortísimos jugadores con una facilidad inaudita. Es una cuestión de tiempo. Quizás, más allá de todo este episodio, si se le descubre algún dispositivo a Ivanov, lo interesante sabrá entender cómo es que hacía trampa, cómo se comunicaba con el supuesto dispositivo y cómo interactuaba con éste.

1 comentario en “¿Qué hacer con los tramposos?

  1. Estos tramposillos de medio pelo han existido siempre, antes se usaban otros métodos más arcaicos.
    Recuerdo una partida que jugué allá por el lejano año 2001 en un Open de Badalona (Barcelona), el método de mi contrincante fue el siguiente:
    – Cada vez que jugaba yo, se levantaba de la silla y con un tal MI Alfonso Jerez se ponían ambos a mirar el tablero desde no muy lejos.
    – Al cabo de unos segundos se volvía a sentar en la mesa y me hacia una jugada muy fuerte, mucho mas de lo que se correspondia con su nivel de juego.
    – Tal era su descaro (y mala educación), que incluso se oían las jugadas que comentaban por casi toda la sala de juego.
    – Cada vez que me iba al arbitro a comentárselo, los 2 tramposillos se separaban lentamente cada uno hacia un lado.
    – Esto duró toda la partida, al final acabamos en tablas, y mi satisfacción aun fue mayor, ya que yo tenia unos 1900 FIDE, el MI más de 2300 y mi rival unos 2100.
    Afortunadamente casos de estos hay muy pocos.

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