¿Qué hacer con los tramposos en ajedrez?

En los últimos años hemos sabido de jugadores de ajedrez, que ante la posibilidad de usar programas de computadora de manera subrepticia, se ayudan de los mismos para ganar partidas que sin ellos, desde luego, jamás ganarían e incluso, difícilmente empatarían.

Hay casos notables desde el año 1993, en donde un extraño jugador John Von Neumann (homónimo del famoso científico), Von Neumann, un joven de color con rastas le ganaría al fuerte GM Heigi Olaffson en la segunda ronda del Mundial Abierto, pero en otra partida posterior, perdió por tiempo en 9 jugadas. Aparentemente hubo problemas de comunicación con el sistema que se había ideado para presuntamente ayudarle a jugar. Von Neumann ganó 800 dólares en la categoría de no clasificados, pero los árbitros del torneo no le entregaron el premio ante las sospechas de hacer trampa. Se le pidió a Von Neumann que jugara una partida contra los árbitros, para verificar que sí sabía jugar al ajedrez. Se negó a ello y entonces se decidió no darle premio alguno. El personaje nunca más apareció en torneos.

Allwerman en el abierto de Boblinger

Pero en 1999, en el torneo de Wijk aan Zee, el tópico más popular de conversación entre los grandes maestros era la aparente nueva estrella del firmamento ajedrecístico, Clemens Allwermann, un desconocido que había ganado el abierto de Boblinger, por encima de GMs y MIs. Había logrado 7.5 puntos en 9 partidas sin una sola derrota. Su desempeño era de 2630 puntos

Pero ¿quién era este Clemens Allwermann? Quizás un jovencito de 17 años que se estaba abriendo paso meteóricamente en los tableros de ajedrez? Desafortunadamente no. Se trataba de un maduro jugador de 55 años con un rating de unos 1900 puntos en los últimos 20 años. El desempeño (performance) de Allwermann lo habría puesto a la par del GM Artur Yusupov en ese entonces, en la lista de rating alemana.

Las noticias del triunfo del alemán dieron a todo tipo de especulación. Hartmut Metz mostró que todas las jugadas del alemán eran las mismas que hacía el programa Fritz, incluso las jugadas posicionales malas del programa. En la última ronda, el aficionado alemán barrió a un fuerte gran maestro y cuando éste se rindió, Allwermann no pudo resistirse a decir que era mate en 9 jugadas. Su rival no le creyó, pero Allwermann insistió: “verifíquelo, verá que es cierto”. Desde luego, Fritz anuncia un mate en 9 jugadas que ni Vishy Anand (el hoy campeón del mundo), pudo ver.

Nadie pudo demostrar fehacientemente que Allwermann había hecho trampa e incluso éste escribió una larga carta justificando su altísimo y sorprendente nivel. Para probar que no había hecho trampa, mostró la partida de la segunda ronda, en la cual estaba totalmente ganado, pero parece ser que por un error de transmisión no logró ganar enseguida. Allwermann no regresó el dinero del premio (unos 850 dólares) y amenazó con demandar a todo aquel que insistiera que había hecho trampa. Hasta aquí quedó este caso.

Feller en el campeonato francés

Pero en diciembre del 2010, la Federación Francesa de Ajedrez inició una acción disciplinaria contra los GM Arnaud Hauchard y Sebastian Feller, así como contra el MI Cyril Marzolo, todos sospechosos de haber hecho trampa, violar el más elemental código de ética de la competencia, minar la imagen del equipo olímpico, en la Olimpiada que se llevó a cabo en Khanty Mansyik (Rusia), entre el 21 de septiembre y el 3 de octubre del 2010.

Los franceses en la Olimpiada recibían las jugadas al celular del capitán del equipo y los involucrados se ponían en diferentes posiciones, ya fuese del lado en el que su equipo jugaba o en del contrario, en un sistema de señas visuales que le decían al ajedrecista qué jugada hacer.

Feller negó todas las acusaciones pero fue castigado por 2 años y medio. Vachier, quizás uno de los mejores jugadores franceses, supo que habían hecho trampa e incluso apoyó que se les castigara. Todo se supo porque se usó el teléfono celular de una empresa, la cual se sorprendió de los altos costos de mensajes SMS que partieron de Francia a esa parte de Siberia.

Ahora se discute el éxito del búlgaro Ivanov, que logró un desempeño fantástico (400 puntos por encima de su rating), en un fuerte torneo abierto a finales del 2012. Las partidas del búlgaro han sido analizadas por el maestro FIDE Lilov y ha hallado que el ajedrecista jugó como Houdini, un programa presumiblemente el más fuerte del mundo. Y aunque siempre cabe la posibilidad de que un ajedrecista jugase el torneo de su vida, es claro que ya nadie cree en los reyes magos. La evidencia de posible trampa es abrumadora, aunque no se le pudo comprobar nada a Ivanov.

El asunto es ¿qué hacer con los tramposos? La Federación Internacional (FIDE, por sus siglas en francés), ha puesto reglas draconianas contra -por ejemplo- el uso del teléfono celular. Si, por ejemplo, suena el teléfono móvil de algún jugador, éste pierde automáticamente la partida. Y aunque parece una medida drástica, ha funcionado. Incluso Ponomariov fue sancionado por esta regla en un torneo. No se trata pues de si el que suene el teléfono indica que haga una jugada particular o no. No se discute eso. Simplemente no tiene por qué haber un teléfono funcionando a la mitad de un torneo.

Pero si esta es la actitud por el sonido que produce un teléfono al sonar, ¿qué medida debería de tomar la FIDE entonces con estos tramposos? Aquí el problema es demostrar que el presunto tramposo ha hecho trampa. Por ejemplo, en el caso del búlgaro Ivanov, nadie halló cómo estaba haciendo trampa, pero para la mayoría de quienes han analizado las partidas, les queda claro que dicho jugador jugó como uno de los motores de ajedrez más fuertes del mundo. El caso del GM Feller no puede probarse porque los jugadores se han protegido con una ley que impide que los mensajes SMS sean revelados públicamente por ser privados, pero evidentemente Feller y co-acusados, no han querido mostrarlos para demostrar que es falso que hicieron trampa.

En mi opinión, hay que cortar de raíz con este problema. Feller fue castigado con 2 años y medio fuera de las competencias de la FIDE. ¿Sólo dos años y medio? Muy flojo el castigo. Debió haber sido vetado de todas las competencias de por vida y además, quitarle el título de gran maestro. Quizás una medida de ese tamaño impida o desaliente a quienes quieran hacer trampa. Porque miren ustedes, hacer trampa en tan fantástico juego es dañarlo irremediablemente, va en contra del “fair play”, contra el juego limpio y contra la imagen que debe dar un ajedrecista, sobre todo un gran maestro. EDs de una falta de ética que simplemente es incalificable.

El Comité Olímpico Internacional sanciona de diversas maneras a quienes se les demuestra dopaje después de una competencia internacional. Algunos de ellos se les castiga con muchos años, se les retira la medalla ganada, se les exhibe como lo que son, unos tramposos y entonces toda participación posterior de estos tramposos se sigue escrupulosamente. Su engaño  pende sobre ellos como espada de Damocles.

Pienso que con los programas de ajedrez actuales, que juegan como grandes maestros, incluso en el teléfono, promueven la idea en algunos jugadores, de ganar con ayuda de ellos. Para más de uno la tentación es grande. Saben todos que eso es trampa, pero ¿qué más da? es un simple juego de mesa, ¿no? Pues no, no es un simple juego de mesa. El ajedrez tiene una riqueza extraordinaria, empezando por la histórica. Tal vez no exista juego más analizado y registrado que el ajedrez en  el mundo. Hay que acabar con las trampas. Se necesitan soluciones radicales. Los paliativos no parecen servir en estos casos.

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