¿Por qué es tan difícil el ajedrez?

Siempre pensé que el ajedrez es un juego difícil porque la valoración del tablero, quién tiene la ventaja, quién puede ganar, qué tipo de ventaja nos hace aspirar a la victoria, depende de muchos factores, empezando por el conocimiento previo de muchísimas posiciones. Por ejemplo, si en algún momento valoramos una posición y calculamos que podemos simplificar cambiando piezas y llegando a un final con chances ganadoras, es claro que la decisión la tomaremos si conocemos el tipo de final al que llegaremos y la técnica que hay que aplicar para hacerse del triunfo. Si no sabemos esto, pues resulta muy dudoso entonces embarcarse en una situación que nos llevará a una posición que nos deja tantas o más dudas que la posición que tenemos en ese momento en el tablero.

Hoy me he dado cuenta que, aparte de estos problemas, inherentes al ajedrez mismo, hay un factor de percepción del ajedrecista que hace que las cosas sean más difíciles. Por ejemplo, en la siguiente posición (ver el diagrama 1), estamos atacando con un peón a dos piezas. Nos comeremos una de ellas, sin lugar a dudas (a cambio del peón).

Diagrama 1

Juegan las blancas

Ocurre pues que el ajedrecista ve que el peón ataca a dos piezas. La percepción visual indica que el peón ataca al alfil o al caballo. Así, el jugador de ajedrez le da un claro valor a este ataque. Ahora veamos el diagrama 2:

Diagrama 2

Juegan las blancas

En este caso, el peón de e5 ataca las dos casillas (las mismas que atacaba en la posición 1), pero aquí no existen las piezas, por lo que de nuevo, la percepción visual del ajedrecista es diferente. No parece ser lo mismo atacar dos piezas que atacar dos casillas, ¿verdad?

Y todo reside en la percepción visual del tablero. Veamos el diagrama 3:

Diagrama 3

Juegan las blancas

En esta posición las blancas juegan 1. Axf4 y ganan una pieza, porque el alfil negro de e5 está sobrecargado defendiendo ambos caballos. (1 … Axf4 2. Txd4, ganando). Una vez más la percepción visual es clara. Vemos que nuestras piezas atacan a las piezas enemigas. No estamos pues viendo el ataque a las casillas f4 y d4 (del diagrama 3), sino el ataque a los caballos (por un lado con el alfil y por el otro con la torre, que se descubre al hacer la captura en f4).

Quiero hacer énfasis en que hay una diferencia cualitativa entre atacar piezas y casillas, y esta diferencia en la percepción del tablero es la que hace que el ajedrez sea muy difícil, o más difícil de lo que debería serlo. Consideremos la siguiente posición:

 

Janssen, Ruud – Sokolov, Ivan

Leeuwarden ch- NED 2002 (6)

Juegan las negras 

Diagrama 4

¿Qué debiesen jugar las negras? Aquí una sola jugada gana y desde luego, Sokolov la vio: 1. … Td2!! ganando de inmediato. ¿Cómo es que es posible esta jugada? ¿No está acaso la casilla d2 defendida por la torre blanca de d1? La respuesta es que sí, sí que lo está. El problema es que la torre blanca en d1 está sobrecargada. Suena increíble pensar que el tema de la sobrecarga no se limita a ejemplos como el del diagrama 3. Estrictamente hablando y en esencia, la torre de d1 está defendiendo la casilla d2 y la casilla f1. Por ende, tiene que “servir a dos amos” al mismo tiempo y falla finalmente con uno. Después de 2. Txd2 Af3+ 3. Axf3 Df1#. Cabe decir que el alfil blanco en e2 defiende f1 y f3. De nuevo, tenemos otra pieza sobrecargada.Y vuelvo a hacer énfasis en que tanto la torre como el alfil blanco están sobrecargadas porque defienden dos casillas al mismo tiempo, que pareciera diferente a defender dos piezas (como en el diagrama 3).

El punto es pues que la percepción visual al defender o atacar es diferente si se trata de piezas o de casillas, y esto es precisamente lo que muestra la combinación de Sokolov, la cual es posible por el tema de sobrecarga de casillas defendidas. Nunca antes he visto que en la literatura ajedrecística se hable de sobrecarga de casillas.

De hecho, estoy seguro que si pusiésemos una pieza X (vamos a decir una “piedra”  en d2 y otra en f1), la combinación de Sokolov sería mucho más fácil de encontrar.

Pero veamos el siguiente ejemplo:

Diagrama 5 (*)

Juegan las blancas

Esta es una posición asombrosa. Las blancas ganan después de 1. Df8+!!. Si las negras responden 1. … Rxf8 2. Th8#; Si 1. … Txf8 2. Ce7#. Obsérvese que en este caso, las casillas e7 y f8 están defendidas por la torre de e8 (primera sobrecarga), y el rey negro está defendiendo f8 y h8 al mismo tiempo (segunda sobrecarga). La combinación es posible entonces por estos defectos en la posición negra. Lo que parece sorpresivo es que la casilla f8, que parece estar tan bien defendida simplemente no lo está.

Así pues, muchas combinaciones se basan en estos “temas” de sobrecarga de escaques y como nos acostumbramos a visualizar y valorar de forma diferente el ataque (o defensa) de piezas al ataque (o defensa) de casillas, entonces nos sorprenden estas combinaciones que francamente suenan maravillosas.En mi opinión, los jugadores -en la medida que suben de nivel ajedrecístico- empiezan a entender que la valoración de piezas y casillas atacadas es parecida y evidentemente, los grandes jugadores comprenden mucho mejor estas sutilezas. Esto, no me queda duda, es parte del entendimiento del ajedrez. Va más allá del saber hacer una feliz combinación. Es comprender más profundamente nuestro juego.Yo a veces creo que lo que a los ojos de los aficionados una jugada es fantástica, para los grandes maestros es en muchos sentidos “rutinario”. Es una cuestión de entendimiento del ajedrez,que lleva muchos años dominar.

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(*) Tomado del ejercicio núm. 32 del estupendo libro Move First, Think Later, de Willy Hendricks,  Ed. New in Chess. Muy recomendable en todos sentidos. Cabe decir que Hendricks usa este ejemplo en términos de patrones de ajedrez, y no con el enfoque que estoy analizando en este texto.

(**) Este artículo se publicó en el blog de La_Morsa (www.la-morsa.blogspot.com)

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