Los grandes jugadores de la historia (5)

El austríaco de origen judío Wilhelm Steinitz (1836-1900), una figura clave en la historia del juego, es considerado el primer Campeón Mundial oficial de ajedrez al vencer en 1886 al polaco Zukertort. Conservó el cetro en tres encuentros, contra el ruso Mijail Tchigorin (1889 y 1892) y el húngaro Isidor Gunsberg (1891) hasta 1894 cuando fue destronado por Emmanuel Lasker. Steinitz ha sido llamado el padre del ajedrez moderno por su sistemática búsqueda de los principios lógicos del juego. Comprendió la causa de la superioridad de Morphy sobre sus contemporáneos y demostró que las combinaciones no surgen sólo de la inspiración del jugador sino de un análisis profundo de las peculiaridades específicas de cada posición. En el ajedrez se debe lograr antes que nada una ventaja posicional: mayor movilidad de piezas y dominio central, más puntos fuertes y menos debilidades y una situación más segura del rey. La consecuencia natural de dicha supremacía es el ataque ganador, donde las variantes tácticas estarán fieles a nuestro favor.

Steinitz llegó a formular en sus escritos periodísticos algunos principios fundamentales para la lucha ajedrecística: 1) El jugador debe acumular ventajas posicionales para lograr un ataque exitoso. 2) El jugador con ventaja está obligado a asumir la iniciativa, so pena de perder la superioridad. 3) Se deben transformar las ventajas de tipo temporal en otras más permanentes (ganancia de material o un decisivo ataque al rey) 4) El ataque debe ser llevado con la mayor cantidad de piezas a los puntos más débiles de la posición rival. 5) La defensa se debe realizar de la forma más económica posible, para tener refuerzos para el contraataque. 6) En las posiciones equilibradas (sin ventaja para ningún bando) se debe maniobrar y mejorar cada una de nuestras piezas para romper dicha igualdad.

Se considera a Wilhelm Steinitz el primer gran estratega del ajedrez y fue un gran teórico, quizá el más profundo en la historia del juego ya que encaminó al ajedrez a un enfoque científico.

                                

Reiner – Steinitz, Viena, 1860

Juegan negras y ganan

 

 

Steinitz venció gracias a una instructiva secuencia con dos sacrificios con el tema de desviación:  1…Dh4! 2.Tg2 (si 2.Txh4 Tg1++) 2…Dxh2+!! 3.Txh2 Tg1++

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