La intuición de Dvoretsky

En un artículo pasado hablé de las razones por las cuales creo que el ajedrez es un juego muy difícil. En esencia mencioné que la percepción de un jugador sobre amenazas y defensas tiene que ver un singular tema: si hay o no piezas en las casillas claves de una posición en particular. Aparentemente es más fácil darse cuenta del ataque a una pieza o peón a darse cuenta del ataque a una casilla vacía.

 Diagrama 1

Por ejemplo, en la posición entre Ruud vs Sokolov (Leeuwarden ch- NED 2002 (6)), en donde juegan las negras (ver diagrama 1), probablemente un jugador si viese que hay una pieza o peón (he puesto una esfera) en las casillas críticas, hallaría más fácilmente 1. … Txd2!!, ganando (véase el artículo en cuestión). La jugada se ve más espectacular porque el negro coloca a la torre en una casilla aparentemente defendida y sin capturar nada, pero en mi opinión esto es un asunto de percepción.

Lo curioso del caso es que leo a Dvoretsky y encuentro que pone a sus alumnos la siguiente posición:

Diagrama 2
Capablanca – Thomas
Hastings 1919
Juegan las negras

Esta es una famosísima posición (ver diagrama 2). La última jugadas del genio cubano fue 29. Da8, que se ve muy fuerte. Thomas entonces en la desesperación abandonó la partida, pero tenía un recurso salvador que no vio: 29. … Txa2!! que los monstruos de silicio (Rybka y Fritz) muestran que la posición es de igualdad absoluta.

Mark Dvoretsky, el entrenador ruso, muestra la posición de la partida Capablanca – Thomas pero sin el peón blanco de a2 (véase diagrama 3). ¿Por qué hace esto Dvoretsky? La razón parece ser esta cuestión de percepción del ajedrecista, que el famoso entrenador conoce o intuye. La captura en a2 por parte del negro resulta más fácil de ver porque la torre negra en c2 ataca el peón de a2. Al quitarlo, la esencia de la posición no cambia pero la percepción sí. Vamos, ahora es más difícil ver 29. … Ta2!! porque el ataque es a una casilla.

 Diagrama 3
Capablanca – Thomas
Hastings 1919 (pero sin el peón blanco de a2)
Juegan las negras

En resumen, este ejemplo parece mostrar que hay un problema de percepción en los ajedrecistas, que evidentemente se cura de una forma: viendo muchas posiciones y dándose cuenta -poco a poco- que el ataque a casillas y a piezas/peones deforma la percepción, por lo que hay que valorar muchas veces los ataques y defensas de y a las piezas y peones, y escaques, considerando que podrían tener el mismo valor.

Dicho de otra manera, la experiencia, el ver muchas posiciones, hacen que el cerebro encuentre estas diferencias sutiles entre ataques a casillas y ataques a piezas/peones. Sigo pensando -y este ejemplo de Dvoretsky me lo deja más claro aún- que hay un claro problema de percepción, más agudo en los jugadores menos fuertes.

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