Genios en Ajedrez, de Jonathan Levitt

Un tema verdaderamente apasionante es el de la genialidad. ¿Cómo puede ser que alguien con escasos años de edad pueda, por ejemplo, jugar al ajedrez a gran nivel, o componer música, o hacer matemáticas? Probablemente la razón de la genialidad no se encuentre nunca, pero en cualquier caso, siempre habrá teorías para sostener una postura en particular.

El libro de Jonathan Levitt, editado por Batsford (1997), el cual fue escrito hace unos 15 años, busca preguntarse los elementos que conforman la genialidad en ajedrez, desde luego, y si existe alguna manera de saber quién podría tener el talento potencial para llegar a ser un gran  jugador.

El libro consiste en 128 páginas, dividido en cuatro partes, con un prefacio y un índice. Las partes que componen la obra son:

  • Parte 1. La Naturaleza del Genio en Ajedrez, en donde hace una detallada discusión sobre la correlación del talento de ajedrez y el genio, así como la influencia del coeficiente de inteligencia, IQ.
  • Parte 2. Incluye 8 pruebas separadas (con sus respectivas soluciones), que pueden determinar en algún grado la extensión del talento para el ajedrez en alguna persona.
  • Parte 3. Una prueba de opción múltiple, de 20 preguntas (con soluciones al final del libro), consistente en posiciones del medio juego y finales.
  • Parte 4. Consejos de cómo desarrollar el talento.

En un libro de esta naturaleza está claro que hay siempre especulaciones sobre el genio en ajedrez. Levitt empieza definiendo la inteligencia, la creatividad y el genio, seguido de un análisis de lo que significa ser genio en ajedrez. De acuerdo al autor, el genio en ajedrez es quien exhibe ciertas características, como un alto IQ, concentración superior, quizás un entorno adecuado para desarrollarse (que se cumple en algunos portentos del tablero, aunque en otros no, por ejemplo, Kasparov por una parte y Fischer en el otro extremo), así como una percepción y visión del tablero.

Según Levitt, los genios pueden dividirse en los que son tipo “A”, considerados como jugadores estratégicos o posicionales, como Steinitz, Capablanca y Karpov; y los del tipo “B”, como Lasker, Alekhine, Tal y Kasparov, que son grandes tácticos, con poderes de cálculo espectaculares. Curiosamente Fischer y Spassky se consideran en una tercera categoría, como jugadores “universales”.

Para Levitt el talento en ajedrez o la fuerza potencial en ajedrez, está ligada al IQ. En un intento de cuantificar qué tan cercanos son estos dos aspectos, llegó a una fórmula a la que “modestamente” llama “formula de Levitt”. Esta fórmula calcula el rating Elo que expresa el talento potencial de un jugador iguala 10 veces el IQ más 1000 puntos. Así, si es cierto que el IQ de Fischer era de 187, la ecuación del talento de Fischer sería (187 x 10) + 1000, lo cual da 2870 puntos. Levitt admite que no es muy sencillo asignar un número a algo tan eludible como el talento y la inteligencia, por lo que en las pruebas que presenta se excusa hábilmente de asignar un valor numérico a los resultados de cada una de ellas.

El trabajo de Levitt es interesante porque las pruebas de “talento” ajedrecístico que pone, se encuentran cotejadas con los resultados obtenidos por Short, Sadler, Hodgson y Hertneck, entre otros. Levitt hace énfasis que no hay un método para saber estrictamente si alguien tiene un talento genial para el ajedrez. El contrastar los resultados de los grandes maestros contra los lectores que hagan las pruebas sugeridas por Levitt solamente les dará una aproximación al tema, nunca una conclusión definitiva.

En mi opinión el libro de Levitt es una buena introducción al problema del talento en ajedrez. No llega a ninguna conclusión definitiva, pero claramente nos hace ver que hay elementos para investigar y profundizar en esta rama del juego ciencia.

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