Bases de datos de ajedrez para el iPod/iPhone/iPad

Hace más de un año me compre un iPod Touch. Es como la versión barata del iPhone, porque no trae la parte de la telefonía. Aún así, me parece un dispositivo móvil costoso, porque por el precio del mismo uno bien podría comprarse el último XBox con Kinect incluido. Desde luego que son aparatos diferentes, pero valga la comparación de precios para darse cuenta que el iPod Touch, aunque muy simpático juguete, no deja de ser costoso.

En fin, la cuestión es que me hice de este juguete porque mi Palm, en donde tenía mis programas de ajedrez, simplemente ya dio de sí. Tuve muchas dificultades con la batería y aunque se la cambié un par de veces, evidentemente ya no hubo manera de que regresara a un uso en donde la pila me durara al menos un par de horas. Vaya, la pila nueva en la Palm se descargaba -si tenía suerte- en unos diez minutos máximo. Parte de mis comentarios al respecto aquí.

La cuestión es que el iPod Touch tiene acceso a la tienda App de aplicaciones de Apple, la cual está llena de programas para el aficionado al ajedrez. La culpa de que me haya comprado el iPod Touch es en parte de Javier Rivera, JR!, porque él me mandaba imágenes de los programas de ajedrez para este dispositivo y francamente no me pude resistir a lo bonito, porque como ahora dicen: “¡qué bonito es lo bonito!”.

En estos meses me compré algunos programas de ajedrez para el iPod Touch, en el que el Hiarcs me parece el más fuerte. Me costó unos 100 pesos y me parece una ganga para lo que hace. Vaya, es un gran maestro de bolsillo que juega unos 2650 sin temor a equivocarme.

Pero aparte de los programas de ajedrez, me hice de varias bases de datos, que contienen muchas partidas de ajedrez. He aquí mis reflexiones sobre tres de los programas más importantes para el iPod Touch/iPad/iPhone, que contienen partidas y que sirven para ver encuentros ajedrecísticos, así como para buscar las mejores producciones de los jugadores de ajedrez más connotados.

La primera base de datos que adquirí, que me costó unos 50 pesos, es la Chess DataBase for the iPhone. Tiene alrededor de medio millón de partidas. Sí, medio millón, lo cual no es poco. Y aunque las partidas parecen estar correctamente pasadas a la base de datos, los encabezados de las mismas, particularmente en lo que se refiere a los sitios en donde se jugaron los encuentros, son equivocados. Por ejemplo, busqué mis propias partidas y hallé 6 resultados. Todos del torneo Carlos Torre, que se juega en Mérida a fines de año. Está mi partida con el GM Urday, con Bolio, con Canales, con el MI Calderín y con Bruno Villanueva. Sin embargo, hay una partida que se me adjudica pero que no jugué yo, contra el GM Kurajica, en un torneo abierto en 1993 en Alemania. Además, las partidas que sí jugué se consignan no en el Carlos Torre, sino en un torneo ¡en Singapur!

Quizás es un error menor, pero desde luego suena extraño que los datos de las partidas sean tan incorrectos. Eso no me gusta nada de esta base de datos.

Por otra parte, está la ChessDB, que cuesta unos 40 pesos, y que en lugar de ser una base de datos en donde puedo buscar por jugador, torneo, etc, (como la anterior reseñada), aquí lo que tengo son bases de partidas en formato PGN y no parece haber una manera de hacer búsquedas fácilmente. No obstante, tiene la ventaja de poder crear bases de datos de aperturas, finales, jugadores, etc. De hecho, tiene ya incluidas muchas bases de datos: 773 mates en 1-4 jugadas, Maestros del tablero, lecciones del medio juego, etc. Se pueden bajar bases de datos (en PGN) de partidas desde alguna página en la red que uno deseé.

Otra virtud es que se pueden seguir las partidas con comentarios, muchas veces concisos, pero que permiten entender muchas veces qué está pasando en el tablero. En alguna medida, este programa, en conjunto con la base de datos antes reseñada, se hacen mutua compañía y son entre los dos un producto aceptable. Si me dieran a elegir, me quedaría sin embargo, con ChessDB.

Una tercera base de datos es TWIC Files, que es una recopilación de las partidas publicadas por la página de Mark Crowther, The Week in Chess (TWIC). Ahí hallé las mismas partidas mías que hay en la Chess Database for iPhone, pero con la salvedad que los encabezados están correctos. De acuerdo a alguna otra reseña, el problema con esta aplicación es que parece que hay partidas duplicadas. Sin embargo, yo no lo he notado. Como sea, la mejor ventaja de este aplicación es que es gratuita, aunque a decir de otros usuarios, hay algunas cosas que pulir para considerarla una aplicación más que interesante.

Finalmente, la última base de datos de partidas a reseñar es la de Chessbase, la cual acaba de publicarse y en donde los alemanes hay hecho una buena campaña de promoción para que los usuarios de estos iCosas se hagan de ella.

Considerando que Chessbase es el lider de bases de partidas de ajedrez, y que sus productos son notables, rápidamente me hice de este programa para el iPod, que costó 50 pesos. Sin embargo, estoy por lo pronto decepcionado, porque la app parece tardar mucho en cargar y al final parece que termina y me regresa al menú de las apps que tengo, Al intentar de nuevo, a veces me manda al programa, pero otras veces no obtengo resultados.

Así, por el momento, no he podido usar siquiera las funciones del programa. Le pedí me buscara partidas mías. No halló ninguna y el programa terminó abruptamente. Quiero creer que el software está aún en una fase experimental, porque llama la atención que el sistema no funcione como hubiese esperado, considerando la calidad que los alemanes le imprimen a sus productos. Espero pronto ver alguna actualización al respecto. Habrá que investigar qué está pasando.

Pero independientemente de todo, me queda claro que el hacerse de un iPod Touch (yo tengo la versión más chica, de 8 gigas), es casi una obligación a todo ajedrecista que quiera mejorar en su nivel de juego. En alguna otra ocasión hablaré de los programas de ajedrez, tanto los comerciales como los gratuitos, y buscaré poner una tabla comparativa. En el iPod hay mucho para el ajedrez y la realidad es que aunque no todos los contenidos y aplicaciones tienen todo lo que uno quisiera, no por ello son desdeñables. La mayoría son apps que valen la pena.

Manuel López Michelone

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