El ajedrez es un lenguaje

Dice el GM Larsen en su libro ZOOM 001 (escrito en conjunto con Stephen Zeuten, MSc en Cómputo), que el ajedrez es por su naturaleza, un juego basado en la comunicación. Un lenguaje marcado por la agresión, una discusión. “El lenguaje ‘ajedrez’ (cito a Larsen/Zeuthen) está basado en cinco elementos:

  1. Las piezas, el material, los tabiques, las palabras
  2. El tablero de ajedrez, la arena, el campo de la batalla
  3. El tiempo (tempi), el número de movimientos necesarios para construir una frase, la maniobra
  4. Las reglas del juego, la sintaxis
  5. el tiempo ‘fisico’, las condiciones que obligan a hacer un número de jugadas en un tiempo determinado

Ganar el juego (la discusión), ‘solamente’ significa ue usted ha entendido cómo combinar estos elementos de forma más eficiente que su oponente. El concepto de ‘discusión en ajedrez’ se puede dividir en tres partes:

  • Estrategia – qué se busca hacer en el principio (la apertura), cuál es la meta que se quiere conseguir para cuando nos involucremos en la conversación (el medio juego)
  • Táctica – el método de combinar los cinco elementos para formular las ‘frases’ demandadas por la estrategia básica
  • Patrones de reconocimiento – Una de las fantásticas capacidades de los grandes maestros es su conocimiento de los patrones, es decir, el reconocimiento de una gran cantidad de estructuras típicas del final y del medio juego. Un GM entiende los problemas concernientes con la estructura de peones y busca que el rival llegue a esas posiciones incómodas.

Y si considemos esta analogía de este lenguaje de agresión, llegaremos a entender qué tenemos que hacer para mejorar nuestro ajedrez. Consideremos, por ejemplo, que queremos aprender un nuevo idioma. Pensemos en cómo los niños aprenden a hablar un idioma, normalmente el idioma materno. Es claro que empiezan por repetir una y otra vez las palabras que escuchan de forma incesante. Así hacemos un vocabulario. De alguna manera entendemos de pronto los significados que se asocian a esos sonidos. Aprendemos pues las palabras, los tabiques que nos permiten construir las oraciones y frases. Pues bien, en ajedrez pasa igual. Para podr jugar bien debemos entender estos elementos y la táctica, los ejercicios que se pueden encontrar en tantos libros, en donde el estudiante tiene que hallar quién gana en una posición determinada, son fundamentalers para ir armando este vocabulario de ‘palabras ajedrecísticas’.

El lenguaje ‘ajedrez’ tiene, además, muchas vertientes de las mismas palabras, de los mismos patrones, en donde se repiten los elementos fundamentales pero algo puede ser diferente, cambiar, y por ende, echar a perder una combinación ganadora. Por ello, estas palabras son como sinónimos, que pueden aplicarse en la discusión (en el juego), pero que en ocasiones muy particulares quizás no funcionan como esperaríamos. La realidad es, sin embargo, simple: estudiemos muchas combinaciones, muchas partidas, mucho ajedrez, para así ‘aprender a hablar este difícil lenguaje’. Los grandes campeones son sin duda los que hablan con mayor soltura, pero eso no opta a verlos cometer también gazapos ‘literarios’ (ajedrecísticos) de pronto.

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